CONTEMPORANEAS
Las diez de la noche. En un despacho de cerveza, muy central, puede verse una tertulia de amigos, jóvenes y alegres, como deben serlo los que todavía no han conocido los primeros amargores de la vida. Hablan y ríen ruidosamente y con sonoras carcajadas y brincos, festejan las ocurrencias y chistes de los mas locuaces.
¡Que se callen todos y hable solamente Jorge, contándonos algunas de sus innumerables aventuras! dijo uno de los del corro.
No puedo contestó el interpelado sin hacerse de rogar, tengo una cita a las once y ya veis que acera la hora.
¿No podrás decirnos siquiera quien es tu flamante heroína?
Si, puedo, replicó Jorge es una costurera muy joven y bella que me cuesta una semana de trabajo; pero al fin ¡ya es mía!
¡Bravo! Antes eran las modistas, las planchadoras y las hijas bien; ahora son las costureras.. ¡por algo se dijo que en la variación esta el gusto! Después de todo, hay que felicitarte por ello, que al fin esas son unas
¿no piensas tu lo mismo, Andrés?
Lo que yo pienso dijo gravemente Andrés es que sois unos hombres frívolos, ligeros, sin cultura y sin ideales. ¿Cuál es el ideal de vuestra juventud? ¡la muger prostituida, el sensualismo mas refinado y brutal, la afeminación del macho, la degradación colectiva, la negación de la vida, de la belleza, del vigor físico y moral; el desprecio del arte, e la ciencia y del amor!
¡Que despreciable juventud! añadió Andrés, y salió del local, andando lenta y gravemente!...
J. de M.
|